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la vida de un alcoyano: La previsible ceguera de la justicia

19.8.04

La previsible ceguera de la justicia

¿Saben? Sólo conozco 4 personas a las que les siente bien el pelo engominado: Pedja Mijatovic, el Conde Lecquio, Mario Conde y Guille Pérez. Lamentablemente para la audiencia femenina, hoy toca hablar del tercero, de Mario Conde o, si lo prefieren, de Maricón-de, perverso juego de palabras que recuerda al empleado por don Federico Jiménez-Losantos (el Dios de los neoliberales españoles) para nombrar a Mariano Rajoy: Maricón-plejines. Sigo sin entenderlo.

Pues resulta que el Conde está en la cárcel, ese lugar tan feo que nos enseñan en las pelis americanas donde la comida está peor que la de la mili y donde una simple pastilla de jabón puede dar mucho juego, como ciertos puritos de ilustre apellido catalán. Pero la cárcel de Conde no es tanta cárcel; si me permiten ahorrarme eufemismos y demás adornos, el tío se ve que vive de puta madre, como un Conde. Sí, otro tópico que se va por el retrete: la justicia no es ciega (que se lo digan a Farruquito...) porque el ex banquero ha recibido -oh, dios mío- trato de favor. Copio literalmente en qué consisten dichos favores:Según Instituciones Penitenciarias, disfrutaba de 6 comunicaciones al mes, de 3 horas y media, cuando los demás internos tienen derecho a una, de hora y media.

¿Ya está? ¿Sólo eso? Yo creía que se trataba de otras ventajas. Puestos a especular y a inventar, Don Mario tenía derecho a más horas de tele, a elegir menú, a no tener que hacerse la cama, a ducharse sólo (esto es muy importante, si es que el mito resulta ser cierto) y lo mejor de todo: a salir cuando le dé la gana, con la condición de regresar para la cena. No sé por qué, pero me da a mí que esas 6 comunicaciones al mes son insuficientes para él y para cualquiera. No estará muy contento, y ahora menos, una vez que alguien se ha chivado.

¿Cómo vivirá en la cárcel? Con tanto maleante y él, siendo banquero... Además, ahora sabrán que él era menos preso que ellos y eso duele. Si a todos estos factores unimos que es un tío que cae mal a la gente, le veo un futuro negro en Alcalá-Meco. ¿Por qué cae tan mal, me pregunto? Está claro, ha robado dinero y con el dinero -poderoso caballero es- no se juega. En cambio, El Dioni también robó dinero y para algunos es poco menos que un dios. ¿Contradicción? Nada más lejos. Mi conclusión es la siguiente: los feos saben robar mejor. Ahí es donde quería yo llegar.